viernes, 24 de septiembre de 2010

La campaña de Bolivar

Mientras los patriotas america- nos daban sus primeros pasos hacia la independencia, toda Europa se hallaba convulsionada por la guerra. A inicios de 1814, Francia fue invadida por una coalición de ejércitos europeos y Napoleón fue obligado a renunciar al trono imperial. Después de seis años de cautiverio, Fernando VII pudo regresar a España.
Pero, para sorpresa de los patriotas que habían combatido en su nombre, el ingrato rey se empeñó en imponer de nuevo el absolutismo. Una de sus primeras disposiciones fue abolir la Constitución de Cádiz y restaurar la Inquisición. Sin embargo, los americanos ya no estaban dispuestos a aceptar el despótico sistema colonial. Aunque el fusilamiento del padre Morelos y la feroz represión de Bustamante habían apagado el ánimo de los
insurgentes en México y Centroamérica, se combatía a muerte contra el ejército colonial en América del Sur.
En efecto, los criollos venezolanos habían proclamado la independencia de su patria desde julio de 1811. Sin embargo, una cruel guerra civil, atizada por el odio racial y la rivalidad entre caudillos regionales, paralizó la causa independentista.
Derrotado, el líder venezolano Simón Bolívar salió al exilio y se refugió en Haití, que se había independizado de Francia en 1804, después de una larga guerra librada por los esclavos africanos en contra de los grandes plantadores de azúcar. El presidente haitiano, Alexandre Pétion, ofreció su apoyo a Bolívar, a cambio de su promesa de liberar a los esclavos venezolanos.
Gracias a su ayuda, Bolívar pudo organizar una nueva expedición que des- embarcó en Venezuela en diciembre de 1816. Una de sus primeras disposicio- nes fue decretar la abolición del sistema esclavista. Después, se dirigió hacia las vastas regiones ganaderas del interior del país, hogar de los valientes e indómitos "llaneros", y estableció una alianza con su caudillo, José Antonio Páez. En 1819, Bolívar emprendió una de las hazañas militares más audaces de la gesta independentista. A fuerza de voluntad y coraje, condujo a sus comba- tientes populares desde los llanos del río Arauca, vadeando ríos y pantanos, hasta las cumbres nevadas de la cordillera de los Andes, a cinco mil metros sobre el nivel del mar, para luego descender sobre Bogotá y expulsar a los españoles.

Mientras tanto, en España, el ejército imperial sufría otro severo golpe, pues las tropas de refuerzo que el rey había ordenado trasladar a América para combatir a los insurgentes se rebelaron el 1 de enero de 1820, lideradas por el general Rafael del Riego.
Alentado por la rebelión del general Riego, el pueblo español arreció sus protestas en contra del despotismo. El 9 de marzo de 1820, Fernando VII se vio obligado a jurar obediencia a la Constitución de 1812, y a prometer que respetaría los derechos de los ciudadanos. Como resultado, se restableció la libertad de prensa en todo el imperio.

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